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1. Colón

2. Wheelwright

3. Santa Isabel


4. Teodelina


5. Venado Tuerto


6. Murphy


7. Alejo Ledesma


8. La Carlota


9. Villa Reducción


10. Rio Cuarto


11. Rio Tercero

12. Villa Maria

13. Jesus Maria

14. La Falda


15. Capilla del Monte


16. Villa Giardino


17. Valle Hermoso


18. Unquillo


19. Rio Cevallos


20. La Calera


21. Villa Dolores


22. Santa Rosa del Conlara


23. Merlo

 














1. Colón

del 18 al 2 de abril Llegamos el 16 de marzo.La familia nos fue a buscar a la terminal,y nos instalamos en un lugar conocido: mi casa (DB).
Durante la primer semana visitamos todos los colegios, y concretamos el teatro para las funciones. Nuevamente, la biblioteca Mariano Moreno nos abría las puertas y Zully, la directora de teatro, nos recibía.
En todo momento, se pensaba cómo realizar la obra sin depender del afuera, para lo cual, armamos uno de los tantos sistemas, que consistía en un cassette continuado, conectado y desconectado por nosotros, en escena. Así caímos en la casa de Polilla, un flaco que se sumó a la historia grabando la cinta y contagiándonos de rock el corazón.
Hicimos una campaña de prensa y difusión por las radios, el diario y la televisión.
Hubo ensayos, mi vieja estuvo iluminándonos junto a Ariel, mi viejo hizo el apoyo logístico, Jesi pintó carteles, la casa se convirtió en el cuartel general del teatro. Y estábamos dispuestos a dar batalla.
Para asegurarnos los próximos pueblos, nos dividimos: Diego fue para Wheelwright (a dedo); yo para Santa Isabel, ahí empezamos a bosquejar cada uno en su cuaderno, lo que después sería un diario de viaje...
"El viaje va por el día 22 de marzo, estoy arriba del Chevallier, de vuelta para Colón. Está todo listo para llegar a La Fachada y para seguir. Hasta hoy los días pasan con muchas cosas por hacer; entre risas y nervios se vislumbra lo que se viene: un camino lleno de encuentros.
Día 26 de marzo. Dimos dos funciones (la gran
maratón). En el Colegio Nacional, de mañana, y por la tarde, en el teatro para la ENET. Llovió y nos trajo suerte. Pareceque estuviéramos andando hace mucho tiempo, ya que pasan tantas cosas que el día se estira como un chicle.
Día 27 de marzo. Función para la Escuela nocturna Estrada, desde el público se transmitía una inexplicable mezcla de sentimientos, que nutrían a la obra de una capa mágica. Una profesora, Magalí, nos regaló un cassette con poesías de Pablo Neruda.
Día 30. Ya pasó la función para la escuela Santa Marta, y hoy fue para el público general. Después se festejó, se brindó y se salió. Para nuestra sorpresa, la gente nos reconocía y nos deseaba suerte en el camino".
La despedida fue de a poco, cada quien nos daba algo: una estampita, una medalla, un dibujo, una carta.
La abuela Matilde, unificó los bártulos cociendo fundas para la caja y los palos; el abuelo, nos regaló un parrilla hecha por él; y la abuela Pepa, nos acompañó esa mañana a tomar el colectivo.
Así arrancamos

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2. Wheelwright

Llegamos a la Secretaría de Cultura, que está ubicada en una antigua estación de tren (siguen pasando trenes cargueros... sobre todo de noche). Encontramos ahí a Julia (excelente cocinera), Alicia, Laura y Norma, que nos dieron tres llaves: baño (ala derecha), cocina (ala izquierda), dormitorio (salón de clases disponible de 23 a 8 hs.). Daban clases de alfarería indígena, folklore, danzas árabes, muñecas, cerámica, arte francés. Había una nena que hacía todos los cursos y una maestra que enseñaba casi todos. Tienen Educación a distancia, que depende de la Universidad del Litoral. Se dictan cursos en vivo y en directo por la TV (Nosotros tomamos clases de cine).
Nos contaron que existía una fábrica de vaqueros en donde trabajaban mil personas y el 80 % eran mujeres. Y llegaban micros de todos lados de día y sobre todo de noche. Hoy trabajan veinte personas cada quince días.
La escuela secundaria EEMPA tiene cuatro especialidades, los alumnos pueden elegir entre: sociales, naturales, técnica y artística. La profesora de Literatura y Teatro, Roxana, nos ayudó junto a un grupo de chicos a dar las funciones en un aula de cerámica (nos vieron profesores, chicos y hasta un perro).
La última función fue en el patio cubierto de la escuela, para el secundario nocturno y el público en general. Armamos la escenografía mientras entraba la gente, fue como un verdadero carnaval. Además con el auto de Oscar Antonio, artista especializado en música característica, se hizo publicidad rodante.
Después de la función, comimos con los chicos de la secundaria y las maestras. Hubo poesías de Jorge, historias, risas y pizzas. Luego fuimos a bailar a Merilotus.

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3. Santa Isabel

Día gris, llegamos al cruce. Esperamos al único remis disponible. La comuna, el centro, la plaza, camiones dando vueltas y sapos, muchos sapos. Por fin en la puerta de "La Fachada" se levantó el telón, subimos la persiana... Escenario roto, sillas amontonadas, marcas registradas en la pared, luces caseras, antenas prestadas, tanques que sostienen las tablas del tiempo.
Enfrente del teatro, está la primera librería de la historia del pueblo, tiene un año de vida.
Conocimos a Lalo y al Chueco, un dúo de soñadores que reman contra la corriente, contra la paralización. Ellos suben a la bici y le dan para adelante. Nos dieron un lugar para vivir: el teatro. Dormimos en el espacio de los sueños. Dimos con ellos una clase de teatro a los chicos que estaban preparando una comedia musical.
En Venado Tuerto, a 15 kilómetros de Sta Isabel, se estaba representando con rotundo éxito la obra " El gran deschave" (en dos años la vieron diez mil personas). Y actuaban justamente Lalo y el Chueco y fuimos a verlos. Dos grandes actores que arriba del escenario siguen jugando.
La familia de Lalo nos abrió la puerta de su casa y de su corazón. Comimos, jugamos reñidos partidos de carrera de mente y ganamos un baño con agua bien caliente.
Dimos una función a la mañana y aunque llovía fueron todos los chicos, después de una siesta eterna, función de noche. El primero en llegar fue el brasilero, estanciero de la zona que exporta pochoclo (pororó), quien antes de comenzar la función le regaló al público sus productos. Lo sorprendente fue la presentación que hizo Lalo, se nos llenó el alma de emoción... Dimos lo mejor que pudimos, la única manera de decirles gracias.

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4. Teodelina

Vivimos en la pensión de la negrita Vicente, que todos los días nos cocinaba. Hacer la función fue una odisea, tuvimos que hablar hasta con el intendente (el más joven de la Argentina, tiene treinta años). El secretario de prensa y difusión no había comunicado a la secretaria de cultura que veníamos a dar la obra. Entonces, cuando llegamos, unos sabían y otros no. De reunión en reunión, en la casa de cultura, en prensa, y por último en el despacho del intendente. Al final dimos la obra en el teatro municipal. En el pueblo está el grupo de teatro "Gaggieri" y todos los años organizan un encuentro nacional de teatro. Y vimos un ensayo de la obra ¿Quién yo?. En la casa de la cultura daban muchos cursos y había una biblioteca que nos prestaba libros. Allí encontramos un cuento de Fontanarrosa y pensamos adaptarlo para teatro.
El pueblo tiene una gran plaza que es el punto de encuentro. Hay un balneario que en temporada recibe casi cinco mil personas, porque tiene la pileta más grande de la región, con ciento cincuenta metros de largo. El pueblo tiene el orgullo de tener como ciudadano al campeón de todos los tiempos de pelota paleta: el manco Mesina. Con sus setenta y pico de años todavía lo invitan a jugar partidos en toda la Argentina. Cuenta que en sus épocas mozas lo llamaron para jugar en la selección, que tenía que viajar a España, pero como él se obstinaba en jugar con bombachas de campo, camisa y boina, no lo llevaron. La leyenda fue creciendo y dicen que viajaba a todos los pueblos, apostando por su juego. Su fama fue tan grande que nadie le quería jugar, entonces tuvo que comenzar a peder. Pero él siempre ganaba porque apostaba para la contra. Toda su fortuna la gastó con sus amigos. Hoy pasea en bici y come cuando algún amigo se acuerda de él. Es el Maradona de la pelota paleta.
En Teodelina van a filmar una película, con Alfredo Alcón y gran elenco. La historia cuenta las desventuras de un grupo de teatro que llega a un pueblo y se encuentra con una gran desorganización y no pueden dar la obra de teatro.
Así pasamos por Teodelina, un pueblo con nombre de mujer (la esposa de Diego de Alvear) que nos susurró al oído su historia...

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5. Venado Tuerto

Llegamos con lluvia, la nube nos persigue. Paso a paso cargamos las cosas y las dejamos en el Centro Cultural, caminamos con todas las cosas como diez cuadras, que se hicieron veinte porque como eran tantas dejábamos algunas en la esquina y volvíamos por las anteriores. Después nos fuimos al albergue municipal y nos recibió el negro Pacheco. Entre mates nos fue contando que jugadores de Boca, de San Lorenzo, tenistas y hasta Julio Boca se habían alojado ahí.
Tito Visentín director del Centro Cultural, nos permitió dar la obra en una de las salas, que tiene capacidad para cuatroscientas personas y una boca de escenario de veinte metros. Contratamos a un técnico para que hiciera luces y música. Tito nos organizó una conferencia de prensa con todos los medios de la ciudad.
Y salimos a recorrer y en el camino nos encontramos con el Galpón del Arte, teatreros unidos, una gran biblioteca custodiada por Franco. Casa de muchos, patio de todos, espacio abierto a nuevas experiencias, sitio para escribir en el agua.
Babel, bar de peones y reinas, cuadros que miran a la gente, colores con ideas, mesas cargadas de letras.
La Biblioteca Alberdi, un escenario y una actriz que nos presenta los fantasmas que siguen dando vueltas y danzando con los libros.
El CEJ, centro de expresión joven, un antiguo galpón ferroviario, que lo tomaron un grupo de jóvenes con ganas de crear un nuevo espacio artístico. Gente que apuesta a sus sueños, un tren que reemplaza a otro tren con vagones que se van sumando por el solo hecho de hacer algo para y con los demás. Nos ofrecieron el espacio para mostrar lo que hacíamos, entonces decidimos hacer el cuento de Fontanarrosa, Sardina, con el nombre: Amor fanático. La adaptación ya estaba, pero fueron tres días de puro ensayo. Es la historia de dos chorros que se encuentran en un bar y cuentan sus desventuras, mientras se toman un vino tinto.
El Centro Cultural nos elevó a la altura de lo inimaginable. Cristian, el técnico, con alma de músico puso las luces y se nos prendió la lamparita los fantasmas entran por el público. El director del grupo La Ventana, Baroto, vio la obra y nos invitó al Festival de teatro independiente en Murphy.
Venado Tuerto, cuna de la marcha de San Lorenzo, nos invitaron al cumpleaños 118, comimos, brindamos...

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6. Murphy

El festival de Teatro Independiente hace siete años que se organiza en Murphy, cordinado por el grupo de teatro La Ventana. Su director Oscar Baroto nos cuenta que en el segundo festival se construyó en la plaza el monumento al Teatro Independiente, único en el mundo.
El sábado 27 de abril se prendió la llama del monumento y de dio por comenzado el séptimo festival. Todo el pueblo salió a las calles con las cacerolas. Se apagaron las luces del pueblo y las antorchas se arrojaron al muñeco, que esta vez fue "el político". Mientras muere en las llamas, el pueblo baila al compás de las cacerolas y de la murga. Llegamos el 30 de abril con nuestra amiga la nube y nos alojamos en un jardín de infantes.
Conocimos al gaucho Batarás y su señora que representaron la obra "Revivir"; cuentan la historia del circo criollo. Lo maravilloso sucedió después de la obra, porque había fotos y apuntes de cuando ellos trabajaban en el circo criollo. Fuimos espectadores de lujo cuando nos mostraron el diario de artistas circenses de 1965, donde figuraban ellos, sus respectivos carnets, anécdotas y recuerdos que llegaban del más allá o del más acá y se hacían presentes para poblar la tarde de personajes. Juan Moreira fue uno de los tantos personajes que revivió. Gaucho de Lobos, toda su vida perseguido por la ley y que un 30 de abril de 1874 le dan muerte por traición en un piringundín de Navarro.
"Había venido un dramaturgo extranjero a nuestro país y dijo que no había viajado tanto para ver lo mismo que se hace allá." Esto lo cuenta Zapicán (último cacique charrúa). Malatesta (anarquista tano), un duende que nos es de aquí ni de allá, pero viaja predicando; puede vivir y convivir con su arte.
El último día dormimos en la casa de Eduardo Primucci uno de los organizadores del encuentro. Cuando no levantamos para llevar las cosas, Eduardo nos dijo que las podía llevar en el auto de su trabajo. Llegó el auto, todo negro y tenía un gran baúl, ahí nos dimos cuenta que trabajaba en una funeraria. Nosotros, por las dudas, nos fuimos caminando, tan livianos como hemos venido al mudo y tan livianos como nos iremos de él...

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7. Alejo Ledesma

Un pueblo de dos mil habitantes, donde la única fuente de trabajo es el campo. De la municipalidad nos mandaron a la escuela y el director nos ayudó a armar todo.
Nos alojamos en un lugar de descanso para camioneros. Todas las noches comíamos con los camioneros que andan de paso y nos contaban anécdotas nocturnas del pueblo. Una noche un señor nos preguntó que trasportábamos, cuando le contamos lo que hacíamos dijo que nunca se hubiera imaginado que se podía comer del teatro y nos deseó suerte.
Teníamos un solo lugar donde hacer la obra, en la única escuela secundaria. Fue grandioso como el director, la secretaria y la maestra ayudaron a armar todo. Un maestro que estaba dando clases de historia en el patio, nos dio direcciones de escuelas de Jujuy. Porque todos los años se organizan viajes con los chicos de cuarto año, para repartir ropa, comida y por sobre todo cariño. Cuando nos relatan las experiencias en Jujuy se veían en sus ojos las imágenes de los chicos, la montaña de siete colores y una bandera que flamea en lo alto.
El colegio presentó un proyecto a la municipalidad, para que los alumnos del quinto año concurran al Consejo Deliberante y también para que un alumno sea intendente por un día. El proyecto fue aprobado.
Después nos tuvimos que mudar al Hogar de abuelos y nos abrió la puerta Marta. Estaban Félix, que nos mostró su gallinero, su huerta y la manera de espantar a los pajaritos: con ruidosos cohetes. Don Cabrera secaba semillas de zapallo y los cuatros armamos cajones para hacer en septiembre plantines. Hubo truco de una generación contra otra, mates y cuentos. En nuestra pieza había un "escenario"(entrada al sótano), fue el espacio ideal para hacer Amor fanático. Antes apareció Félix que, con cohetes, nos dio la bienvenida y después hizo la presentación con su grabador y micrófono, nos presentó así: "Con ustedes el grupo Tirititi..." y nos bautizó. Dimos una función inolvidable para cuatro espectadores gigantes.
Después seguimos grabando, Don Cabrera recitaba de memoria versos, tangos, cuentos; Félix grababa y Marta cocinaba. El domingo a la tarde pasó una señora y nos dio la comunión. Rezamos con los que estaban cerca y con los que estaban lejos.
Marta: "¿Quién les va a cocinar mejor que yo?"
Félix: "...hace dos años me compré el grabador, después el micrófono y ahora tengo en vista un amplificador"
Don Cabrera: "...y una noche mi mujer me mandó a comprar puchero y aparecí a los cuatros meses, me fui de joda a..."
(Esta historia debería venir en cassette)

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8. La Carlota

Llegamos a la terminal y fuimos caminando con todas las cosas hasta la municipalidad, eran diez cuadras. Allí nos esperaba Norma Murua, directora de cultura, para alojarnos en una hostería.
Todos los medio días comíamos en el hogar de día., un lugar destinado a los abuelos sin recursos y solos. En nuestra mesa comían cuatro abuelas, que iban a la escuela para aprender a leer y escribir, pero el respeto y la consideración por el otro lo aprendieron de la vida, como el hambre y la marginación.
Conocimos a Marisol, integrante del grupo de teatro de La Carlota, que estaban preparando obras de Cassona. Marisol nos llevó a la guardería donde trabaja con chicos. El día anterior comenzamos a dibujar la idea que teníamos: armar una obra de títeres, pero que los chicos pudieran construirlos el mismo día. Así nacieron la viejita y el dormilón.
Y jugamos con los chicos, fuimos a buscar el tesoro, cuando lo encontraron ellos dijieron que iban a comprar comida, ropa para la escuela, zapatillas y lo demás lo iban a regalar.
Marisol nos llevó a la casa de Don Cufia, la memoria viva del pueblo, el gran historiador. Después de recorrer la ciudad y de llenarnos con fechas, nombres, lugares, historias ocultas; nos dijo: " he contado esta historia mil veces y si gracias a Dios la tengo que contar otras mil, la contaré con la misma pasión de siempre."
Marisol nos dio la dirección de la radio
y el locutor nos contó de un cantautor platense: Diego Dana, que solía venir por la Carlota. Al otro día encontramos sentado en la mesa de la hostería a Diego Dana, un bioquímico que hace años dejó todo por la música y nos ofreció un tema "El carnaval de Tolosa" (Tolosa es un barrio de La Plata y las sorpresas siguieron cuando me entero que el músico vivía a dos cuadras de mi casa- DMP)
El jueves a la noche fuimos a armar la escenografía y nos ayudó Valeria... en un momento agarró el destornillador y arregló dos lamparitas que nunca había andado. La chica de los colores nos regaló su color y nació el arco iris en un lugar del mundo para perderse por el universo... y nos fuimos volando, ya empezaba la función...
El viernes dimos tres funciones y después de la obra surgen las preguntas: ¿Por qué a La Quiaca? ¿como viven? ¿por qué lo hacen? ¿cuándo llegan a La Quiaca? ¿la obra refleja lo que ustedes hacen?... y las respuestas: El viaje es a La Quiaca porque nos encanta el norte. Lo hacemos porque nos encanta viajar. Llegaremos a La Quiaca el día que estemos allí.
Vivimos de lo que hacemos y amamos lo que hacemos. La obra refleja lo que hacemos porque la construimos nosotros. Todas las respuestas tienen la misma raíz: el placer. Ese mismo placer que nos trasmiten los actores del grupo de teatro de la tercera edad, quienes siguen jugando.
El sábado nos contrataron para actuar en una peña con el cuento de Fontanarrosa. Mientras la gente comía el postre, nosotros pusimos la mesa, las sillas y actuamos ante doscientas personas. Después vino el vino, el baile y un señor que no conocíamos nos invitó a comer ravioles un domingo. Y así pasamos un domingo en familia con los Benausse.
"Nunca vi la Argentina tan destrozada como ahora, pero vamos a salir a adelante." Las palabras fueron de Alfredo Gimenez, ingeniero civil, jugador de futbol, escritor, abuelo y muchos oficios más que hizo en sus ochenta y un años de vida. Se emociona cuando le contamos lo que hacemos y nos regala un libro escrito por él. Hay uno muy particular, que narra las aventuras de tres personajes en la fiesta religiosa de un pueblo. La fiesta es gigante y multitudes se acercan al pueblo y con ellos gente que vende, ofrece y pide en nombre de Jesús de la buena muerte... y esto pasa en un pueblo llamado Villa Reducción...

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9. Villa Reducción

Una ruta que llega hasta el radar, una estación de servicio que nos recibe y una lluvia que nos bendice. Un pueblo de menos de mil habitantes, cielo gris y calles de tierra. Una plaza con árboles cortados con figuras diferentes custodia permanentemente la antigua iglesia. Nos establecimos en la casita del cuidador del colegio.
Al día siguiente fuimos a Río IV para arreglar nuestra llegada y fue un viaje al otro polo, del silencio al ruido, de caminar por el medio de la calle a chocar con la gente en veredas angostas. Y volvimos, el agua seguía cayendo. Fuimos a la iglesia, un cuadro en el techo muestra la imagen de cristo ante unos indios, una leyenda del lugar, una imagen de la historia. Estuvimos con el secretario del cura, que nos contó que allí vivían dos tribus de indios que siempre se pelearon, hasta que vieron al cristo en el cielo, hicieron la paz y el se levantó la iglesia en honor a Jesús de la buena muerte. Todos los años se hace la fiesta el primero de mayo y llegan miles de personas de todo el país.
El día de la función pedimos la escalera al ferretero y armamos todo, los señoras de lo cooperadora pusieron un kiosquito y amenizaban la espera con fernet y coca. La gente fue llegando de a poco, casi cincuentas personas había en el teatro. Los chicos de quinto año cobraron entradas, nos ayudaron a desarmar y nos cedieron el porcentaje de las entradas que les correspondía. Después nos contaron sus historias, como es vivir en un lugar tan chico, que para abrir el boliche que administran, tienen que hablar con las chicas para ver si salen, entonces lo abren.
Fuimos a la iglesia y nos despedimos de un pueblo donde pasea la paz...

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10. Río Cuarto

Llegamos y una combi nos pasó a buscar para llevarnos al albergue de deportistas. Allí nos estaba esperando nuestro nuevo compañero "el frío", que nos abrazo desde los pies hasta la cabeza. El lugar donde nos alojamos tenía pisos de mosaico, no había ventanas, pero sí cuarentas camas y una estufa. Además estaba justo debajo de la tribuna del club Estudiantes, pero era la tribuna visitante, por eso era tan fría. Juntamos dos cuchetas, las llenamos de frazadas y las acercamos a la estufa. Era como vivir en una carpa rectangular.
El frío no se contentaba con abrazarnos sino también cuando nos descuidábamos nos conquistaba parte de nuestro cuerpo ("yo pude poner en marcha la ofensiva, cuando el enemigo comenzaba a trepar por el corazón" DMP). No era fácil de vencer, tenía aliados extranjeros, que con un plan estratégico acabaron con el gas de la estufa...en dos días nos habían vencido... Pero uno con barba, que anda despotricando por el cielo nos dijo: "no te creas vencido ni aún vencido. No te sientas esclavo ni aún esclavo. Trémulo de pavor siéntete bravo y arremete con fervor ya mal herido. Procede como Dios que nunca llora, o como lucifer que nunca reza, o como el gran roble que necesita del agua y no la implora. Que grite, gima y muerda ya rodando en el polvo, tu cabeza vengadora."
Nuestra sangre renació y marchamos en busca de nuestro aliado. No fue fácil, teníamos que salir a la calle y en cualquier esquina nos podía atacar. Llegamos al cuartel general y luego de estudios preliminares, tácticas y buscar el lado débil del enemigo se decidió que nos alojáramos en un hotel, en el mejor hotel. Le habíamos ganado una batalla, pero todavía faltaba lo peor. Nos contraatacaron, nos llegó la información que el Gran Hidalgo del Sur había sido abatido (Lalo en el cielo o donde quieras que estés andando en bici, sabes que siempre tu lucha será la nuestra). Ya en nuestro cuartel, con calefacción, pero con la moral por el suelo, salimos a inspeccionar el campo de batalla. Encontramos en rebelde auto convocado Don Jorge Varela con su familia. En su escondite digitaba improvisaciones y toda una gama nueva al servicio de la expresión y comunicación. Pasamos con él y su familia el 25 de mayo, comiendo locro y recordando un país. Nos despedimos y nos dirigimos zonas inhóspitas, hasta que llegamos a un caserón que decía Teatrino Trapalanda, entramos, y para sorpresa de todos estaban sentados en las butacas chicos de cuarto, quinto y sexto grado. Sabiendo que los niños todavía no estaban preparados para el adiestramiento, fuimos en busca de adolescentes. Estaban recluidos en fortalezas, que ocupaban manzanas, con capillas, sitios de abastecimiento y celdas. Los prisioneros se identificaban por su atuendo blanco. Fuimos atendidos por el centinela, nos identificamos y pedimos hablar con el general. Nos llevó por largos pasillos y al final del corredor estaba la oficina. El general estaba sentado en un gran sillón, mientras jugaba con su lapicera nos escuchaba, nosotros informamos procedencia, objetivos y fundamentación de la cruzada. El general hablaba por teléfono con su general superior y de allí surgió el afirmativo.
A la noche hubo franco y fuimos a ver Candilejas la última película de Chaplín. La historia de los últimos años de un gran artista que intenta volver a los escenarios, pero siempre fracasa. Hasta que al final es aclamado por todo el público y la risa y los aplausos lo acompañan al cielo. "Yo odio el teatro, pero también odio la sangre y la llevo en la venas".
Al volver al trabajo, queríamos expandir el reinado, el hambre de gloria nos encegueció y nos dimos cuenta que habíamos perdido el rumbo y el mapa. Fueron horas de caos, no había metas, ni objetivos claros solo una palabra que se desdibujaba laquiaca. La desesperación nos arrojó a las tres c ...(comamos como chanchos).
Hicimos un pacto, nuevo mapa nuevo plan, nueva estrategia, nueva convivencia. Se decidió hacer el viaje en dos etapas.
Ya más calmos decidimos dar dos días de franco y fuimos al club de trueque. Trocamos dos entradas por comida y un libro: Las venas abiertas de América Latina, de Galeano.
Conocimos la grupo de circo-teatro Dispar y tuvimos la suerte de acompañarlos a un pueblo cercano, donde debían dar una función. Ellos provienen de la música y la plástica, después incorporaron técnicas de teatro y circo. Su espectáculo se basa en la música, con flautas, guitarras, bandoneón, e instrumentos inventados por ellos crean diferentes situaciones.
El viernes 31-5 hicimos función de Sueños y el sábado hicimos el cuento de Fontanarrosa. Todo comenzaba a tomar su rumbo. De despedida nos comimos una vaca asada con Varela y filia.
Las tropas emprendían la retirada. Comunicado de último momento: llegaron cartas a nuestras manos...? Eran de los chicos de cuarto, quinto y sexto grado que nos desmostaban todo su cariño y afecto.

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11. Río Tercero

Nos alojamos en un hotel con nuestras últimas monedas y carpeta en mano salimos a buscar escuelas. Así comenzamos a hacer contacto con directores, maestros y gente de teatro.
Después la secretaria de cultura nos alojó en las oficinas de sec. de deportes.
El grupo Cause Común un río de vertientes que se une por la búsqueda de justicia y una necesidad de expresarse. Cesar Moroni director de la escuela Arte Nuevo nos contactó con el conservatorio y nos llevó hasta Tancacha, un pueblo cercano. Donde después de la eliminación del mundial, dábamos la función. Los chicos a pesar de todo fueron a la escuela y ayudaron a armar el salón.
Nos despedimos de una ciudad que nunca olvidará del año 1995 y todavía clama justicia.

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12. Villa María

Carta al Secretario de Cultura

Gracias por ofrecernos un espacio despojado y humillante para toda actividad artística; así nosotros conseguimos un espacio con butacas, escenario y luces. Gracias por no alojarnos en el albergue de Deporte (lo estaban desinfectando por sarna) y nos alojamos en una pensión familiar. Gracias por decirnos que se había acabado el alojamiento tres días antes de lo acordado (parece que no tiene buena memoria); así le pudimos pagar a la familia con plata contante y sonante. Gracias por no llamar a las escuelas, así lo gestionamos personalmente. Gracias por ser parte de la dirigencia política, que por sus grandes capacidades y gestiones impulsan a los jóvenes, aunque no lo quieran, a conocer nuevas culturas como la española.

Carta a la familia Medrano
Gracias por abrirnos sus puertas
Gracias por invitarnos a su mesa y convidarnos con su pan y vino.
Gracias por dejarnos compartir un domingo en familia
Gracias por hacernos sentir como si fuéramos de la familia.
Gracias por brindarnos su corazón.


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13. Jesús María

Como inmigrantes bajamos los bártulos y esperamos sentadas en la estación, junto a otros vagabundos hasta que amaneció. Juan Figo no llevó a la casa Gressi, donde funciona la casa de la cultura. Unos teatreros nos dieron la bienvenida, a la cabeza estaba Teresita, recitadora de sueños y contadora de ilusiones. Nos alojamos en un albergue llamado Alianza, capital del boley. Nos dieron de comer en una gran mesa que compartimos con pequeños amigos, de corta edad, pero de intensa vida. Un carruaje conducido por Ilda, una luchadora y emprendedora de nuestros pagos, y su copiloto Tere nos pasearon por los colegios y atravesando el túnel de álamos conocimos Colonia Caroya. Un pueblo fundado por inmigrantes italianos de la región del friuli. Volvimos a la sala de teatro vimos fotos, carpetas, obras, años de trayectoria que empapelan la pared. La hospitalidad nos sorprendió como las ganas de que conociéramos su pasado. Que comenzó con un puñado de italianos que trabajaron la tierra y sembraron las raíces ahí. Antes pasaron los jesuitas y dejaron grandes estancias y capillas que hoy son patrimonio de la humanidad. Después llegaron los gauchos que unieron la doma en un festival que beneficia a las cooperadoras de los colegios.

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14. La Falda

Frases escuchadas de la sala de profesores:
-director del secundario: "...con el gobierno militar estábamos mejor en la cultura"
-profesora: "con menem sobraba trabajo y yo tenía dos autos"
-profesora: "tenían tanta cara de santas que les encajé Bukousky"
-profesora:" me dio tanta lástima que lo traje a la escuela (a su perrito)
Frases escuchadas en el camino.
Dueño de hotel: "todo el mundo quiere ser secretario de turismo así su hotel o comercio no pagas más impuestos"
-director de teatro: " en 1988 había en Buenos Aires treinta y dos teatros independientes y en 94 cerraron veinte seis por falta de subsidios". En La Falda hace mas de tres años que trato de poner un teatro."
Frases de un acto de colegio:
-profesora: "primero España después Inglaterra, Estados Unidos y ahora el fmi ¿independientes de qué?
-alumno (monografía):" yo no quiero izar otra bandera que no sea la Argentina"
-director:" Hay que fomentar los valores éticos en la nueva generación, así le pueden dejar un futuro digno a su digno a sus hijos. Algo que nosotros no pedemos legar"
Frases escuchadas en la función de teatro:
-señora 1: " van a apagar las luces, ya comienza"
-señora 2: "¿pero el que apaga las luces nos el mismo que nos cobró la entrada?
-señora 1: si tenes razón. Y me parece que hace un rato lo vi traer sillas de la secretaría de cultura que está enfrente."
-señora 2: " shh... silencio que empieza... pero mira vos!, también actúa"
Y desde el cielo desciende una melodía que inunda un acto de colegio:"...hoy desperté cantando esa canción que fue escrita mucho tiempo atrás. Ama la libertad, siempre la llevarás dentro del corazón..."

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15. Capilla del Monte

Un ser diminuto bajó una noche del cerro Uritorco y fugazmente se posó en mi oreja y me dictó un código. Al decifrarlo nos condujo a una persona: Horacio Ruiz, teatrero de años que estaba dispuesto a darnos una mano. Así llegamos a Capilla del Monte, una ciudad mágica con una calle techada y rebalsada de artistas. Para nuestra sorpresa el duende esparció por toda la ciudad la noticia de nuestra representación. Y nos alojó en una cabaña cerca de su casa, la montaña. Pasamos el día de la independencia, en el silencio del cerro y la lluvia remarcó la fecha , sin festejos pero con esperanzas en las voces de la gente que cantaba el himno.
Fuimos a la radio y el periodista nos preguntó que sueños teníamos: "terminar la gira". Entonces dijo: "perdón por haberles sacado a toda una generación la posibilidad de soñar".
Después a una velocidad de rayo estábamos en la sala Leopoldo Lugones con Horacio que nos contaba anécdotas de sus giras teatrales por América Latina. En la función el duende, jugó haciendo travesuras con las luces y música. Hasta sentarse en la platea final para regalarnos sus aplausos.

Fantasmas duendes y extraterrestes nos despidieron en las puertas de la ciudad desde allí han de seguir custodiando su misterio.

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16.Villa Giardino

Bienvenido a la Biblioteca Leopoldo Lugones, así se llama el centro de operaciones culturales. Nació hace ocho años en cuarto del teatro del pueblo, hoy ocupa una gran casa. Hay libros por todos lados, desde el piso hasta el techo, un gran laberinto y si uno se atreve a entrar se encuentra con...Emilia que custodia su entrada...Daniel poeta de la murga conductor de radio...Hormiga murguero y fabulador incontenible...Efraín y su espectáculo emergencias teatrales, la búsqueda del infinita día de la mariposa, los organismo que viven minutos, la vida del hombre y la edad del universo. Música, danzas y sombras... Don Isclas maestro del vitraux, sus manos dibujan en le aire RIP, resistir, insistir, persistir.
En un cuarto se digitan las estrategias para el festival de teatro número. En otro los chicos se preparan para ver cine y por allí hacen fila para navegar por internet. Un grito de guerra sale de un cuarto: dos ejercicios se combaten cuerpo a cuerpo en un campo de batalla blanco y negro, dirigido por dos niños.
En el sótano se sienten aires de revolución...sueñan con crear una ciudad llamada BiLeLu

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17. Valle Hermoso

Nos contrataron para dar una función, la obra entraría en un festival de eventos para las vacaciones. Todo se lanzaría en una conferencia de prensa en el pueblo. Una parte del grupo asistió a la reunión (Diego Biancotto). Llegué a la terminal: nadie y fui al hotel Biondis ahí estaban todos: el intendente, el secretario de gobierno, secretarios, secretarias, dueños de hoteles, medios de prensa de la zona y los integrantes de los espectáculos que se llevarían acabo. Todo comenzó con las palabras del presidente comunal después cada artista contaba algo de su espectáculo (algunos hablaban pocos, otros contaban su vida y otros no se les podía sacar el micrófono). Después un brindis por el gran lanzamiento que incluiría: una carpa con trabajos realizados por artesanos, teatro, folklore, balet, desfile de moda, muestra de tortas, ciclo de cine, construcción de instrumento, payasos, y todo gratis.
El día de la inauguración nos alojamos en el pueblo y no vimos ni un cartel, nadie sabía nada del festival y la carpa estaba a medio hacer. La inauguración de la carpa se suspendió. Nosotros dábamos función ese mismo día a la noche en el jardín de infantes. Nos dieron las llaves y fuimos a armar la escenografía. A las ocho de la noche, hora publicitada para la obra, no había nadie, el sonido prometido no apareció (por supuesto que nosotros no esperando NADA de nuestros queridos dirigentes, por eso ya contábamos con sonido propio) y la secretaria de gobierno, que paso a ver como iba todo, se fue mutis por el foro. La función la hicimos igual, invitamos a las personas que se encontraban en la plaza.
Estuvimos tres días más, asistimos a la proyección de la película "La strada" con charla y chocolate, éramos cinco espectadores y la tv muy chica.
Un pueblo con mil quinientos habitantes, con mármoles que cortan como fiambres, un museo de billetes y todo un cronograma de actividades de invierno que quedarán en la historia por se la primera de la vida del pueblo. Hasta se inaguró un monolito en la plaza, para inmortalizar el gran acontecimiento sucedido en Valle Hermoso.

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18. Unquillo

Una ciudad que en el pasado albergaba acaudaladas familias del país. Hoy sus grandes casonas están deshabitadas o pertenecen al municipio. Como el camping municipal, una casa de tres pisos que sirve de albergue de comisiones de deportes. La Municipalidad funciona en el antiguo hotel de Las Sicaras y la casa de la cultura era una casona, allí nos alojamos. La casa tiene una entrada con dos escaleras a los costados. La puerta doble de madera, da a un pequeño espacio que por una puerta de vidrio lo separa del hall central. Allí se encuentra una estufa hogar, y se pude acceder a 8 espacios diferentes. Uno se usa como oficina, en otro hay un piano y dan clases de música. Hay un salón para talleres de narración. Tres piezas hacen de galería de exposición, tiene grandes ventanales con balcones que dan al jardín. En otra sala de exposiciones, dormimos.
Un corredor lleva al pasillo, que termina en la cocina(con dos puerta, de servicio y de sótano).
Hay una sala donde expone el grupo Imágenes, y hay un poema llamado indigencias.
En el salón donde dormimos, también se encuentra Chaplin, inmortalizado en una foto, sentado en el cordón de la vereda con una frazada...

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19. Río Ceballos

Hospedados a cuatros kilómetros del centro, únicos huéspedes del hotel (nos dieron las llaves de la habitación y de la puerta del fondo).
La caminata para buscar colegios nos hacía despertar el hambre, y debíamos repetir el trayecto varias veces al día.
Pocas monedas en el bolsillo, menos que de costumbre, por lo tanto el menú era polenta y arroz, arroz y polenta.
El largo camino siempre nos presentaba un personaje distinto: un gaucho a caballo que nos invita con su vino; un ex secretario de cultura que junta libros en la calle; fanáticos de la Mona Gimenéz; el centro cultural Río Cevallos, teatreros organizadores del encuentro de teatro.
En la Vieja Capilla, escuchando un recital de música Maya, ocurrió una aparición: Vero Dury, amiga platense, en vivo y en directo, la personita que nos había despedido hace cuatro meses en la terminal, se unía otra vez en un abrazo infinito. Y vino su familia Jorge, el papá (gracias por el vino) Marta, la madre (gracias por las frazadas), sus hermanos Lucía y Mauro; que nos invitaron a comer... Vero se quedó un día con nosotros, y hablamos tanto que el tiempo se nos pasó volando...La función fue dedicada especialmente a Vero, y en ella a todos nuestros amigos.
Durante la obra una alumna comentó que en ese lugar se había casado su abuela, y en la parte del fantasma la gran puerta del lugar se abrió, y algunos de ellos se sumaron al público.
La murga de la ciudad nos invitó a ver su obra que unía teatro, murga y todo dentro de una estética de plástico y alambres. Jóvenes con ganas de gritar palabras.
La última función, se cambió y el auto parlante informaba el lugar donde ya no se hacía, por lo tanto, nadie. Esperamos en la puerta, y al tiempo llegaron los chicos de la murga. Entonces hubo teatro para ellos.
Fue la función cincuenta.

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20. La Calera

Llegamos a la secretaría de cultura y nos esperaba Adriana Sessa, la secretaria de Marcelo Rivilli director de cultura, con una mala noticia: en el hotel no nos podíamos quedar. Había que buscar otro lugar y surgió la ONG Manos Solidarias, un espacio que nació con la iniciativa de Liliana de Arguelllo que hacía años les daba de tomar leche a los chicos de su barrio. Nos contactamos con Mercedes Marotte y Claudia Zabala, dos "chicas" responsables también del proyecto Manos Solidarias y el asunto se arregló. Pero no tenían camas, ni colchones, entonces con una camioneta de un senador (gracias a las "chicas") fuimos a la casa de Adriana y de Mercedes que gentilmente nos presentaron todo lo que nos hacía falta.
Nuestra primera función se hizo a la noche en una cancha de basket, techada, pero no tenía ventanas, hacía un frío tremendo, y la mitad del público se congeló y la otra se fue.
Justo eran las vacaciones de invierno en la ciudad de La Plata (Diego Mendoza Peña) y llegaron de visitas: mis viejos, mis hermanos Isidro, Alfredo y su novia Nadia y Emiliano y su esposa Elisa con su hija María Emilia en la panza. Comimos de todo, chocolate, torta galesa, pasta frolla y nos fuimos a Villa Carlos Paz de paseo. Después nos despedimos y ellos se fueron a La Cumbre donde estaban alojados.
Al otro día Diego Biancotto fue a para al hospital por una descompostura y el médico le aconsejó que haga una dieta a base de ¡arroz y agua!. Y eso lo deprimió y lo dejó en cama, pero se tenía que recuperar si o si por que por la mañana del otro día teníamos función. Y un llamado del cielo nos iluminó Jorgelina y la Turca (amigas de La Plata) estaban a solo 30 kilómetros, y ellas estaban dispuestas hacer nuestras enfermeras. Nos cocinaron, limpiaron y desde que llegaron hasta la mañana del otro día que partieron a Mina Clavero, nos relataron sobre su travesía en Córdoba capital.
La segunda función fue a la mañana, cuando llegamos vimos que los aros de basket estaban encastrado en su lugar, porque habían jugado un partido, pero el lugar en el cual estaban daba justo en el medio del escenario. Mientras el secretario de cultura y las "chicas" trataban de sacarlo, nosotros armamos la escenografía. Después de tantos intentos no se pudo ni mover el arco, y comenzaron a llegar los chicos de la escuela. Se llamó a más gente pero no había caso el aro no se quería mover, los chicos se ponía nerviosos y las maestras nos apuraban porque ya estábamos retasados media hora. Al final pudimos sacar el aro y comenzó la función.
El viernes dábamos la última función y decidimos hacerla en Manos Solidarias, que tenía un salón no muy grande pero cálido. Llegó de nuevo toda mi familia (DMP) y prácticamente ella se encargó de armar la escenografía, fue una hermosa despedida, junto con las "chicas" Mercedes, Claudia, Adriana y Liliana y el director de cultura Marcelo y algunos chicos del barrio.
Vuelve Jorgelina y nos cuenta su aventura en Mina Clavero, su carpa fue la única en todo el camping.
El último día nos despide Marcelo Rivilli y nos regala un duende creado por él.

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21. Villa Dolores

Y con el duende durmiendo en la mochila, empezamos a andar el camino de tras las sierra. Rodeando la montaña y conociendo sus secretos. Así llegamos a Villa Dolores. De fondo, una cadena montañosa que mágicamente cambiaba de colores con el transcurso del día. Desde la secretaría de cultura nos organizaron una función en una escuela primaria, y aunque explicamos que no era una obra infantil, la quisieron ver igual, al final los chicos nos regalaron un lugar en los renglones de sus cuadernos. Y nosotros perdimos una luz (se quemó la luz verde central).
Después de la función en el Instituto Brizuela (con lamparita azul, en reemplazo de la verde), los chicos se quedaron contándonos sus ideas para la obra de los Torneos Escolares.
En la escuela de Bellas Artes encontramos a su director Gustavo, que nos invitó a cenar compartiendo historias.
Para el libro de las anécdotas: en la función de Bellas Artes, nos pasó lo más increíble: estábamos en la parte del bosque, escena de Puck y el Hada, y entonces...¡se cayó el telón, el palo y la bambalina!¿qué hacer?¡Mitad de la obra! Lleno de gente...Pedimos dos voluntarios, y dos pibes tuvieron el palo hasta el final...nosotros y el público fuimos envueltos en una atmósfera de mágica complicidad.
Estuvimos en la biblioteca, donde todos los miércoles se juntan a leer poesías y compartir buen licor.
Día del niño: Por la mañana, primero una función a las 11 hs en un barrio, llegamos y estaban el intendente, los secretarios, los canales de la tv, la banda municipal, y por supuesto niños. En unos minutos improvisamos un retablo en un aljibe, Luis Heredia (el secretario de cultura) nos presentó. Dimos la breve obra, y después chocolate. A los pocos minutos, arriba del auto nuevamente, con rumbo desconocido, pero notamos que éramos los primeros de una caravana. Llegamos a una canchita de fútbol: dos arcos, una mesa con globos, e infaltable, el chocolate.
Bajamos, y detrás nuestro lo hacían: el intendente, los secretarios, y la tv. Entre una escalera y un arco, tendimos la tela, dimos la obrita y, chocolate por la noticia: el intendente repartió juguetes, besos, fotos, y se fue.
A la tarde, función en el quincho de Piedras Blancas, y después chocolate. Al final, nos invitaron a ver Harry Potter: y los pibes en el cine nos preguntaban por la obrita. Así fue el grupo de teatro "la terracita".
Nunca imaginamos que por la confusión del secretario de cultura, debiéramos crear una obra de títeres.
Por suerte, el duende desde la mesa de luz y Dios desde donde quiera que esté, nos dieron las fuerzas para seguir.

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22.Santa Rosa del Conlara

Llegamos y nos recibe en la terminal le secretaria de cultura y nos lleva hasta el hospedaje Cerro Blanco, único hotel del pueblo. Después fuimos a la casa de la hermana de la secretaria de cultura, vice directora de la escuela, y encargada de organizar eventos, conocida por todos. En dos minutos nos arregla una función para su colegio, que la iba a pagar un concejal y una empresa.
Después fuimos a la escuela privada, que hace más de treinta años está dirigida por el director y la secretaria que es su esposa, nos abrieron las puertas, nos mostraron las instalaciones y pactamos una función.
La obra se celebró en las escuelas, para terminar con mates y macitas, cartas y abrazos. Sueños compartidos.

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23.Merlo

Primer día: en el Hotel Piedras Blancas, un lugar detenido en el tiempo, década del sesenta, con todo su esplendor de aquella época. Muebles, decoración, y hasta los mismos carteles (reglamento del turista: si su hijo está molesto, por favor retírelo del comedor...Prohibido bajar al comedor en chinelas y ruleros). El hotel quedaba a tres kilómetros del centro y llegan combis (colectivos para 10 personas).Dejamos en las cosas en la casa de la cultura y hablamos con el Colegio Orzali, arreglando una función para el día siguiente, después a comer .En el centro Internet estaba cortada, hacía 12 horas, todos como locos por el fin de semana largo, llegó la noche, y se cortó la luz en el pueblo. Esperamos un rato en la plaza...y volvió. Después en el hotel, nuevamente el apagón.
Segundo día: Éxodo desde el hotel a la secretaria de cultura. Hicimos la función en el colegio, con un lindo público para la función 59. La secretaria de cultura nos guardó las cosas en su oficina, y nos mandaron al camping municipal. Antes fuimos a revisar el correo, noticias de los próximos lugares y un mensaje de Eduardo Gudiño Kieffer. A la noche, con la carpa bajo el brazo, recién llegada de Colón, nos instalamos en el campamento.
Tercer día: Contracturas de huesos y de cerebro, caminata hasta el centro (seis kilómetros), cenamos y fuimos a ver una obra de teatro vocacional "Las visitas". Caminata de vuelta.
Cuarto día: Nublado. A la tarde empezó a llover, diluvio que nos hizo refugiarnos en la carpa (tratando de que el agua no entre). Y el agua nos bendijo con una idea, la idea de volver, con la frente en alto y las historias en el hombro.
Cuarto día: Salió el sol. Desarmamos todo y fuimos a la terminal. Pasajes agotados, esperamos y conseguimos dos pasajes en diferentes empresas, retiramos las cosas de la oficina y cada uno tomó su colectivo.
El primer acto de la gira había terminado.

El carro de trovadores empezó el 16 de marzo. Comenzando así la gira
"La Plata-La Quiaca", presentando en cada lugar la obra:
"Sueño de una noche de carnaval".
El primer acto de la gira bajó el telón con un total de casi seis meses,
veinte y tres ciudades y sesenta representaciones.
Andando historias, el tiempo se estira.
Cada lunes era una despedida y un encuentro.
Para nosotros cada lugar fue la Quiaca.
Ahora estamos de vuelta, para contar la historia.
Queremos compartir el pan y el vino de la ceremonia del teatro,
como hicimos en el camino...

"Partir es iniciar el viaje por un camino en zigzag,
Es quebrarse uno mismo y quebrar el sentido de la meta
Según el viaje, sus motivos y ese cambio lo exijan.
Partir es también partirse
en muchos yo de innumerables rostros diferentes,
en muchos cuerpos y en tantas almas,
que el demonio no sabría a cual elegir en sus intentos de tentación.
Partir es caminar pero también rodar,
Andar a saltos pero también reptando, volar, arrastrarse,
Llevando siempre el alma de funámbulo sobre los hombros y en el corazón."

Eduardo Gudiño Kieffer


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Gira de La Plata a La Quiaca

Primer acto:
La Plata-Merlo, San Luis
- Avalada por la Municipalidad de Venado Tuerto. Santa Fe
- Declarada de Interes Cultural y Educativo por la Municipalidad de Río Cuarto. Cordoba
- Declarada de Interes Cultural por la Municipalidad de Villa Dolores. Cordoba


Viaje
Partir es iniciar el viaje por un camino en zigzag,
Es quebrarse uno mismo y quebrar el sentido de la meta Según el viaje, sus motivos y ese cambio lo exijan.
Partir es también partirse en muchos yo de innumerables rostros diferentes, en muchos cuerpos y en tantas almas, que el demonio no sabría a cual elegir en sus intentos de tentación.
Partir es caminar pero también rodar, Andar a saltos pero también reptando, volar, arrastrarse,
Llevando siempre el alma de funámbulo sobre los hombros y en el corazón.


Eduardo Gudiño Kieffer

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