del 18 al 2 de abril Llegamos el 16 de marzo.La familia
nos fue a buscar a la terminal,y nos instalamos en un lugar
conocido: mi casa (DB).
Durante la primer semana visitamos todos los colegios, y
concretamos el teatro para las funciones. Nuevamente, la
biblioteca Mariano Moreno nos abría las puertas y
Zully, la directora de teatro, nos recibía.
En todo momento, se pensaba cómo realizar la obra
sin depender del afuera, para lo cual, armamos uno de los
tantos sistemas, que consistía en un cassette continuado,
conectado y desconectado por nosotros, en escena. Así
caímos en la casa de Polilla, un flaco que se sumó
a la historia grabando la cinta y contagiándonos
de rock el corazón.
Hicimos una campaña de prensa y difusión por
las radios, el diario y la televisión.
Hubo ensayos, mi vieja estuvo iluminándonos junto
a Ariel, mi viejo hizo el apoyo logístico, Jesi pintó
carteles, la casa se convirtió en el cuartel general
del teatro. Y estábamos dispuestos a dar batalla.
Para asegurarnos los próximos pueblos, nos dividimos:
Diego fue para Wheelwright (a dedo); yo para Santa Isabel,
ahí empezamos a bosquejar cada uno en su cuaderno,
lo que después sería un diario de viaje...
"El viaje va por el día 22 de marzo, estoy arriba
del Chevallier, de vuelta para Colón. Está
todo listo para llegar a La Fachada y para seguir. Hasta
hoy los días pasan con muchas cosas por hacer; entre
risas y nervios se vislumbra lo que se viene: un camino
lleno de encuentros.
Día 26 de marzo. Dimos dos funciones (la gran
maratón). En el Colegio Nacional, de mañana,
y por la tarde, en el teatro para la ENET. Llovió
y nos trajo suerte. Pareceque estuviéramos andando
hace mucho tiempo, ya que pasan tantas cosas que el día
se estira como un chicle.
Día 27 de marzo. Función para la Escuela nocturna
Estrada, desde el público se transmitía una
inexplicable mezcla de sentimientos, que nutrían
a la obra de una capa mágica. Una profesora, Magalí,
nos regaló un cassette con poesías de Pablo
Neruda.
Día 30. Ya pasó la función para la
escuela Santa Marta, y hoy fue para el público general.
Después se festejó, se brindó y se
salió. Para nuestra sorpresa, la gente nos reconocía
y nos deseaba suerte en el camino".
La despedida fue de a poco, cada quien nos daba algo: una
estampita, una medalla, un dibujo, una carta.
La abuela Matilde, unificó los bártulos cociendo
fundas para la caja y los palos; el abuelo, nos regaló
un parrilla hecha por él; y la abuela Pepa, nos acompañó
esa mañana a tomar el colectivo.
Así arrancamos
Llegamos a la Secretaría de Cultura, que está
ubicada en una antigua estación de tren (siguen pasando
trenes cargueros... sobre todo de noche). Encontramos ahí
a Julia (excelente cocinera), Alicia, Laura y Norma, que
nos dieron tres llaves: baño (ala derecha), cocina
(ala izquierda), dormitorio (salón de clases disponible
de 23 a 8 hs.). Daban clases de alfarería indígena,
folklore, danzas árabes, muñecas, cerámica,
arte francés. Había una nena que hacía
todos los cursos y una maestra que enseñaba casi
todos. Tienen Educación a distancia, que depende
de la Universidad del Litoral. Se dictan cursos en vivo
y en directo por la TV (Nosotros tomamos clases de cine).
Nos contaron que existía una fábrica de vaqueros
en donde trabajaban mil personas y el 80 % eran mujeres.
Y llegaban micros de todos lados de día y sobre todo
de noche. Hoy trabajan veinte personas cada quince días.
La escuela secundaria EEMPA tiene cuatro especialidades,
los alumnos pueden elegir entre: sociales, naturales, técnica
y artística. La profesora de Literatura y Teatro,
Roxana, nos ayudó junto a un grupo de chicos a dar
las funciones en un aula de cerámica (nos vieron
profesores, chicos y hasta un perro).
La última función fue en el patio cubierto
de la escuela, para el secundario nocturno y el público
en general. Armamos la escenografía mientras entraba
la gente, fue como un verdadero carnaval. Además
con el auto de Oscar Antonio, artista especializado en música
característica, se hizo publicidad rodante.
Después de la función, comimos con los chicos
de la secundaria y las maestras. Hubo poesías de
Jorge, historias, risas y pizzas. Luego fuimos a bailar
a Merilotus.
Día gris, llegamos al cruce. Esperamos al único
remis disponible. La comuna, el centro, la plaza, camiones
dando vueltas y sapos, muchos sapos. Por fin en la puerta
de "La Fachada" se levantó el telón,
subimos la persiana... Escenario roto, sillas amontonadas,
marcas registradas en la pared, luces caseras, antenas prestadas,
tanques que sostienen las tablas del tiempo.
Enfrente del teatro, está la primera librería
de la historia del pueblo, tiene un año de vida.
Conocimos a Lalo y al Chueco, un dúo de soñadores
que reman contra la corriente, contra la paralización.
Ellos suben a la bici y le dan para adelante. Nos dieron
un lugar para vivir: el teatro. Dormimos en el espacio de
los sueños. Dimos con ellos una clase de teatro a
los chicos que estaban preparando una comedia musical.
En Venado Tuerto, a 15 kilómetros de Sta Isabel,
se estaba representando con rotundo éxito la obra
" El gran deschave" (en dos años la vieron
diez mil personas). Y actuaban justamente Lalo y el Chueco
y fuimos a verlos. Dos grandes actores que arriba del escenario
siguen jugando.
La familia de Lalo nos abrió la puerta de su casa
y de su corazón. Comimos, jugamos reñidos
partidos de carrera de mente y ganamos un baño con
agua bien caliente.
Dimos una función a la mañana y aunque llovía
fueron todos los chicos, después de una siesta eterna,
función de noche. El primero en llegar fue el brasilero,
estanciero de la zona que exporta pochoclo (pororó),
quien antes de comenzar la función le regaló
al público sus productos. Lo sorprendente fue la
presentación que hizo Lalo, se nos llenó el
alma de emoción... Dimos lo mejor que pudimos, la
única manera de decirles gracias.
Vivimos en la pensión de la negrita Vicente, que
todos los días nos cocinaba. Hacer la función
fue una odisea, tuvimos que hablar hasta con el intendente
(el más joven de la Argentina, tiene treinta años).
El secretario de prensa y difusión no había
comunicado a la secretaria de cultura que veníamos
a dar la obra. Entonces, cuando llegamos, unos sabían
y otros no. De reunión en reunión, en la casa
de cultura, en prensa, y por último en el despacho
del intendente. Al final dimos la obra en el teatro municipal.
En el pueblo está el grupo de teatro "Gaggieri"
y todos los años organizan un encuentro nacional
de teatro. Y vimos un ensayo de la obra ¿Quién
yo?. En la casa de la cultura daban muchos cursos y había
una biblioteca que nos prestaba libros. Allí encontramos
un cuento de Fontanarrosa y pensamos adaptarlo para teatro.
El pueblo tiene una gran plaza que es el punto de encuentro.
Hay un balneario que en temporada recibe casi cinco mil
personas, porque tiene la pileta más grande de la
región, con ciento cincuenta metros de largo. El
pueblo tiene el orgullo de tener como ciudadano al campeón
de todos los tiempos de pelota paleta: el manco Mesina.
Con sus setenta y pico de años todavía lo
invitan a jugar partidos en toda la Argentina. Cuenta que
en sus épocas mozas lo llamaron para jugar en la
selección, que tenía que viajar a España,
pero como él se obstinaba en jugar con bombachas
de campo, camisa y boina, no lo llevaron. La leyenda fue
creciendo y dicen que viajaba a todos los pueblos, apostando
por su juego. Su fama fue tan grande que nadie le quería
jugar, entonces tuvo que comenzar a peder. Pero él
siempre ganaba porque apostaba para la contra. Toda su fortuna
la gastó con sus amigos. Hoy pasea en bici y come
cuando algún amigo se acuerda de él. Es el
Maradona de la pelota paleta.
En Teodelina van a filmar una película, con Alfredo
Alcón y gran elenco. La historia cuenta las desventuras
de un grupo de teatro que llega a un pueblo y se encuentra
con una gran desorganización y no pueden dar la obra
de teatro.
Así pasamos por Teodelina, un pueblo con nombre de
mujer (la esposa de Diego de Alvear) que nos susurró
al oído su historia...
Llegamos con lluvia, la nube nos persigue. Paso a paso cargamos
las cosas y las dejamos en el Centro Cultural, caminamos
con todas las cosas como diez cuadras, que se hicieron veinte
porque como eran tantas dejábamos algunas en la esquina
y volvíamos por las anteriores. Después nos
fuimos al albergue municipal y nos recibió el negro
Pacheco. Entre mates nos fue contando que jugadores de Boca,
de San Lorenzo, tenistas y hasta Julio Boca se habían
alojado ahí.
Tito Visentín director del Centro Cultural, nos permitió
dar la obra en una de las salas, que tiene capacidad para
cuatroscientas personas y una boca de escenario de veinte
metros. Contratamos a un técnico para que hiciera
luces y música. Tito nos organizó una conferencia
de prensa con todos los medios de la ciudad.
Y salimos a recorrer y en el camino nos encontramos con
el Galpón del Arte, teatreros unidos, una gran biblioteca
custodiada por Franco. Casa de muchos, patio de todos, espacio
abierto a nuevas experiencias, sitio para escribir en el
agua.
Babel, bar de peones y reinas, cuadros que miran a la gente,
colores con ideas, mesas cargadas de letras.
La Biblioteca Alberdi, un escenario y una actriz que nos
presenta los fantasmas que siguen dando vueltas y danzando
con los libros.
El CEJ, centro de expresión joven, un antiguo galpón
ferroviario, que lo tomaron un grupo de jóvenes con
ganas de crear un nuevo espacio artístico. Gente
que apuesta a sus sueños, un tren que reemplaza a
otro tren con vagones que se van sumando por el solo hecho
de hacer algo para y con los demás. Nos ofrecieron
el espacio para mostrar lo que hacíamos, entonces
decidimos hacer el cuento de Fontanarrosa, Sardina, con
el nombre: Amor fanático. La adaptación ya
estaba, pero fueron tres días de puro ensayo. Es
la historia de dos chorros que se encuentran en un bar y
cuentan sus desventuras, mientras se toman un vino tinto.
El Centro Cultural nos elevó a la altura de lo inimaginable.
Cristian, el técnico, con alma de músico puso
las luces y se nos prendió la lamparita los fantasmas
entran por el público. El director del grupo La Ventana,
Baroto, vio la obra y nos invitó al Festival de teatro
independiente en Murphy.
Venado Tuerto, cuna de la marcha de San Lorenzo, nos invitaron
al cumpleaños 118, comimos, brindamos...
El festival de Teatro Independiente hace siete años
que se organiza en Murphy, cordinado por el grupo de teatro
La Ventana. Su director Oscar Baroto nos cuenta que en el
segundo festival se construyó en la plaza el monumento
al Teatro Independiente, único en el mundo.
El sábado 27 de abril se prendió la llama
del monumento y de dio por comenzado el séptimo festival.
Todo el pueblo salió a las calles con las cacerolas.
Se apagaron las luces del pueblo y las antorchas se arrojaron
al muñeco, que esta vez fue "el político".
Mientras muere en las llamas, el pueblo baila al compás
de las cacerolas y de la murga. Llegamos el 30 de abril
con nuestra amiga la nube y nos alojamos en un jardín
de infantes.
Conocimos al gaucho Batarás y su señora que
representaron la obra "Revivir"; cuentan la historia
del circo criollo. Lo maravilloso sucedió después
de la obra, porque había fotos y apuntes de cuando
ellos trabajaban en el circo criollo. Fuimos espectadores
de lujo cuando nos mostraron el diario de artistas circenses
de 1965, donde figuraban ellos, sus respectivos carnets,
anécdotas y recuerdos que llegaban del más
allá o del más acá y se hacían
presentes para poblar la tarde de personajes. Juan Moreira
fue uno de los tantos personajes que revivió. Gaucho
de Lobos, toda su vida perseguido por la ley y que un 30
de abril de 1874 le dan muerte por traición en un
piringundín de Navarro.
"Había venido un dramaturgo extranjero a nuestro
país y dijo que no había viajado tanto para
ver lo mismo que se hace allá." Esto lo cuenta
Zapicán (último cacique charrúa). Malatesta
(anarquista tano), un duende que nos es de aquí ni
de allá, pero viaja predicando; puede vivir y convivir
con su arte.
El último día dormimos en la casa de Eduardo
Primucci uno de los organizadores del encuentro. Cuando
no levantamos para llevar las cosas, Eduardo nos dijo que
las podía llevar en el auto de su trabajo. Llegó
el auto, todo negro y tenía un gran baúl,
ahí nos dimos cuenta que trabajaba en una funeraria.
Nosotros, por las dudas, nos fuimos caminando, tan livianos
como hemos venido al mudo y tan livianos como nos iremos
de él... arriba
7. Alejo Ledesma
Un pueblo de dos mil habitantes, donde la única fuente
de trabajo es el campo. De la municipalidad nos mandaron
a la escuela y el director nos ayudó a armar todo.
Nos alojamos en un lugar de descanso para camioneros. Todas
las noches comíamos con los camioneros que andan
de paso y nos contaban anécdotas nocturnas del pueblo.
Una noche un señor nos preguntó que trasportábamos,
cuando le contamos lo que hacíamos dijo que nunca
se hubiera imaginado que se podía comer del teatro
y nos deseó suerte.
Teníamos un solo lugar donde hacer la obra, en la
única escuela secundaria. Fue grandioso como el director,
la secretaria y la maestra ayudaron a armar todo. Un maestro
que estaba dando clases de historia en el patio, nos dio
direcciones de escuelas de Jujuy. Porque todos los años
se organizan viajes con los chicos de cuarto año,
para repartir ropa, comida y por sobre todo cariño.
Cuando nos relatan las experiencias en Jujuy se veían
en sus ojos las imágenes de los chicos, la montaña
de siete colores y una bandera que flamea en lo alto.
El colegio presentó un proyecto a la municipalidad,
para que los alumnos del quinto año concurran al
Consejo Deliberante y también para que un alumno
sea intendente por un día. El proyecto fue aprobado.
Después nos tuvimos que mudar al Hogar de abuelos
y nos abrió la puerta Marta. Estaban Félix,
que nos mostró su gallinero, su huerta y la manera
de espantar a los pajaritos: con ruidosos cohetes. Don Cabrera
secaba semillas de zapallo y los cuatros armamos cajones
para hacer en septiembre plantines. Hubo truco de una generación
contra otra, mates y cuentos. En nuestra pieza había
un "escenario"(entrada al sótano), fue
el espacio ideal para hacer Amor fanático. Antes
apareció Félix que, con cohetes, nos dio la
bienvenida y después hizo la presentación
con su grabador y micrófono, nos presentó
así: "Con ustedes el grupo Tirititi..."
y nos bautizó. Dimos una función inolvidable
para cuatro espectadores gigantes.
Después seguimos grabando, Don Cabrera recitaba de
memoria versos, tangos, cuentos; Félix grababa y
Marta cocinaba. El domingo a la tarde pasó una señora
y nos dio la comunión. Rezamos con los que estaban
cerca y con los que estaban lejos.
Marta: "¿Quién les va a cocinar mejor
que yo?"
Félix: "...hace dos años me compré
el grabador, después el micrófono y ahora
tengo en vista un amplificador"
Don Cabrera: "...y una noche mi mujer me mandó
a comprar puchero y aparecí a los cuatros meses,
me fui de joda a..."
(Esta historia debería venir en cassette)
Llegamos a la terminal y fuimos caminando con todas las
cosas hasta la municipalidad, eran diez cuadras. Allí
nos esperaba Norma Murua, directora de cultura, para alojarnos
en una hostería.
Todos los medio días comíamos en el hogar
de día., un lugar destinado a los abuelos sin recursos
y solos. En nuestra mesa comían cuatro abuelas, que
iban a la escuela para aprender a leer y escribir, pero
el respeto y la consideración por el otro lo aprendieron
de la vida, como el hambre y la marginación.
Conocimos a Marisol, integrante del grupo de teatro de La
Carlota, que estaban preparando obras de Cassona. Marisol
nos llevó a la guardería donde trabaja con
chicos. El día anterior comenzamos a dibujar la idea
que teníamos: armar una obra de títeres, pero
que los chicos pudieran construirlos el mismo día.
Así nacieron la viejita y el dormilón.
Y jugamos con los chicos, fuimos a buscar el tesoro, cuando
lo encontraron ellos dijieron que iban a comprar comida,
ropa para la escuela, zapatillas y lo demás lo iban
a regalar.
Marisol nos llevó a la casa de Don Cufia, la memoria
viva del pueblo, el gran historiador. Después de
recorrer la ciudad y de llenarnos con fechas, nombres, lugares,
historias ocultas; nos dijo: " he contado esta historia
mil veces y si gracias a Dios la tengo que contar otras
mil, la contaré con la misma pasión de siempre."
Marisol nos dio la dirección de la radio
y el locutor nos contó de un cantautor platense:
Diego Dana, que solía venir por la Carlota. Al otro
día encontramos sentado en la mesa de la hostería
a Diego Dana, un bioquímico que hace años
dejó todo por la música y nos ofreció
un tema "El carnaval de Tolosa" (Tolosa es un
barrio de La Plata y las sorpresas siguieron cuando me entero
que el músico vivía a dos cuadras de mi casa-
DMP)
El jueves a la noche fuimos a armar la escenografía
y nos ayudó Valeria... en un momento agarró
el destornillador y arregló dos lamparitas que nunca
había andado. La chica de los colores nos regaló
su color y nació el arco iris en un lugar del mundo
para perderse por el universo... y nos fuimos volando, ya
empezaba la función...
El viernes dimos tres funciones y después de la obra
surgen las preguntas: ¿Por qué a La Quiaca?
¿como viven? ¿por qué lo hacen? ¿cuándo
llegan a La Quiaca? ¿la obra refleja lo que ustedes
hacen?... y las respuestas: El viaje es a La Quiaca porque
nos encanta el norte. Lo hacemos porque nos encanta viajar.
Llegaremos a La Quiaca el día que estemos allí.
Vivimos de lo que hacemos y amamos lo que hacemos. La obra
refleja lo que hacemos porque la construimos nosotros. Todas
las respuestas tienen la misma raíz: el placer. Ese
mismo placer que nos trasmiten los actores del grupo de
teatro de la tercera edad, quienes siguen jugando.
El sábado nos contrataron para actuar en una peña
con el cuento de Fontanarrosa. Mientras la gente comía
el postre, nosotros pusimos la mesa, las sillas y actuamos
ante doscientas personas. Después vino el vino, el
baile y un señor que no conocíamos nos invitó
a comer ravioles un domingo. Y así pasamos un domingo
en familia con los Benausse.
"Nunca vi la Argentina tan destrozada como ahora, pero
vamos a salir a adelante." Las palabras fueron de Alfredo
Gimenez, ingeniero civil, jugador de futbol, escritor, abuelo
y muchos oficios más que hizo en sus ochenta y un
años de vida. Se emociona cuando le contamos lo que
hacemos y nos regala un libro escrito por él. Hay
uno muy particular, que narra las aventuras de tres personajes
en la fiesta religiosa de un pueblo. La fiesta es gigante
y multitudes se acercan al pueblo y con ellos gente que
vende, ofrece y pide en nombre de Jesús de la buena
muerte... y esto pasa en un pueblo llamado Villa Reducción...
Una ruta que llega hasta el radar, una estación de
servicio que nos recibe y una lluvia que nos bendice. Un
pueblo de menos de mil habitantes, cielo gris y calles de
tierra. Una plaza con árboles cortados con figuras
diferentes custodia permanentemente la antigua iglesia.
Nos establecimos en la casita del cuidador del colegio.
Al día siguiente fuimos a Río IV para arreglar
nuestra llegada y fue un viaje al otro polo, del silencio
al ruido, de caminar por el medio de la calle a chocar con
la gente en veredas angostas. Y volvimos, el agua seguía
cayendo. Fuimos a la iglesia, un cuadro en el techo muestra
la imagen de cristo ante unos indios, una leyenda del lugar,
una imagen de la historia. Estuvimos con el secretario del
cura, que nos contó que allí vivían
dos tribus de indios que siempre se pelearon, hasta que
vieron al cristo en el cielo, hicieron la paz y el se levantó
la iglesia en honor a Jesús de la buena muerte. Todos
los años se hace la fiesta el primero de mayo y llegan
miles de personas de todo el país.
El día de la función pedimos la escalera al
ferretero y armamos todo, los señoras de lo cooperadora
pusieron un kiosquito y amenizaban la espera con fernet
y coca. La gente fue llegando de a poco, casi cincuentas
personas había en el teatro. Los chicos de quinto
año cobraron entradas, nos ayudaron a desarmar y
nos cedieron el porcentaje de las entradas que les correspondía.
Después nos contaron sus historias, como es vivir
en un lugar tan chico, que para abrir el boliche que administran,
tienen que hablar con las chicas para ver si salen, entonces
lo abren.
Fuimos a la iglesia y nos despedimos de un pueblo donde
pasea la paz...
Llegamos y una combi nos pasó a buscar para llevarnos
al albergue de deportistas. Allí nos estaba esperando
nuestro nuevo compañero "el frío",
que nos abrazo desde los pies hasta la cabeza. El lugar
donde nos alojamos tenía pisos de mosaico, no había
ventanas, pero sí cuarentas camas y una estufa. Además
estaba justo debajo de la tribuna del club Estudiantes,
pero era la tribuna visitante, por eso era tan fría.
Juntamos dos cuchetas, las llenamos de frazadas y las acercamos
a la estufa. Era como vivir en una carpa rectangular.
El frío no se contentaba con abrazarnos sino también
cuando nos descuidábamos nos conquistaba parte de
nuestro cuerpo ("yo pude poner en marcha la ofensiva,
cuando el enemigo comenzaba a trepar por el corazón"
DMP). No era fácil de vencer, tenía aliados
extranjeros, que con un plan estratégico acabaron
con el gas de la estufa...en dos días nos habían
vencido... Pero uno con barba, que anda despotricando por
el cielo nos dijo: "no te creas vencido ni aún
vencido. No te sientas esclavo ni aún esclavo. Trémulo
de pavor siéntete bravo y arremete con fervor ya
mal herido. Procede como Dios que nunca llora, o como lucifer
que nunca reza, o como el gran roble que necesita del agua
y no la implora. Que grite, gima y muerda ya rodando en
el polvo, tu cabeza vengadora."
Nuestra sangre renació y marchamos en busca de nuestro
aliado. No fue fácil, teníamos que salir a
la calle y en cualquier esquina nos podía atacar.
Llegamos al cuartel general y luego de estudios preliminares,
tácticas y buscar el lado débil del enemigo
se decidió que nos alojáramos en un hotel,
en el mejor hotel. Le habíamos ganado una batalla,
pero todavía faltaba lo peor. Nos contraatacaron,
nos llegó la información que el Gran Hidalgo
del Sur había sido abatido (Lalo en el cielo o donde
quieras que estés andando en bici, sabes que siempre
tu lucha será la nuestra). Ya en nuestro cuartel,
con calefacción, pero con la moral por el suelo,
salimos a inspeccionar el campo de batalla. Encontramos
en rebelde auto convocado Don Jorge Varela con su familia.
En su escondite digitaba improvisaciones y toda una gama
nueva al servicio de la expresión y comunicación.
Pasamos con él y su familia el 25 de mayo, comiendo
locro y recordando un país. Nos despedimos y nos
dirigimos zonas inhóspitas, hasta que llegamos a
un caserón que decía Teatrino Trapalanda,
entramos, y para sorpresa de todos estaban sentados en las
butacas chicos de cuarto, quinto y sexto grado. Sabiendo
que los niños todavía no estaban preparados
para el adiestramiento, fuimos en busca de adolescentes.
Estaban recluidos en fortalezas, que ocupaban manzanas,
con capillas, sitios de abastecimiento y celdas. Los prisioneros
se identificaban por su atuendo blanco. Fuimos atendidos
por el centinela, nos identificamos y pedimos hablar con
el general. Nos llevó por largos pasillos y al final
del corredor estaba la oficina. El general estaba sentado
en un gran sillón, mientras jugaba con su lapicera
nos escuchaba, nosotros informamos procedencia, objetivos
y fundamentación de la cruzada. El general hablaba
por teléfono con su general superior y de allí
surgió el afirmativo.
A la noche hubo franco y fuimos a ver Candilejas la última
película de Chaplín. La historia de los últimos
años de un gran artista que intenta volver a los
escenarios, pero siempre fracasa. Hasta que al final es
aclamado por todo el público y la risa y los aplausos
lo acompañan al cielo. "Yo odio el teatro, pero
también odio la sangre y la llevo en la venas".
Al volver al trabajo, queríamos expandir el reinado,
el hambre de gloria nos encegueció y nos dimos cuenta
que habíamos perdido el rumbo y el mapa. Fueron horas
de caos, no había metas, ni objetivos claros solo
una palabra que se desdibujaba laquiaca. La desesperación
nos arrojó a las tres c ...(comamos como chanchos).
Hicimos un pacto, nuevo mapa nuevo plan, nueva estrategia,
nueva convivencia. Se decidió hacer el viaje en dos
etapas.
Ya más calmos decidimos dar dos días de franco
y fuimos al club de trueque. Trocamos dos entradas por comida
y un libro: Las venas abiertas de América Latina,
de Galeano.
Conocimos la grupo de circo-teatro Dispar y tuvimos la suerte
de acompañarlos a un pueblo cercano, donde debían
dar una función. Ellos provienen de la música
y la plástica, después incorporaron técnicas
de teatro y circo. Su espectáculo se basa en la música,
con flautas, guitarras, bandoneón, e instrumentos
inventados por ellos crean diferentes situaciones.
El viernes 31-5 hicimos función de Sueños
y el sábado hicimos el cuento de Fontanarrosa. Todo
comenzaba a tomar su rumbo. De despedida nos comimos una
vaca asada con Varela y filia.
Las tropas emprendían la retirada. Comunicado de
último momento: llegaron cartas a nuestras manos...?
Eran de los chicos de cuarto, quinto y sexto grado que nos
desmostaban todo su cariño y afecto.
Nos alojamos en un hotel con nuestras últimas monedas
y carpeta en mano salimos a buscar escuelas. Así
comenzamos a hacer contacto con directores, maestros y gente
de teatro.
Después la secretaria de cultura nos alojó
en las oficinas de sec. de deportes.
El grupo Cause Común un río de vertientes
que se une por la búsqueda de justicia y una necesidad
de expresarse. Cesar Moroni director de la escuela Arte
Nuevo nos contactó con el conservatorio y nos llevó
hasta Tancacha, un pueblo cercano. Donde después
de la eliminación del mundial, dábamos la
función. Los chicos a pesar de todo fueron a la escuela
y ayudaron a armar el salón.
Nos despedimos de una ciudad que nunca olvidará del
año 1995 y todavía clama justicia.
Gracias por ofrecernos un espacio despojado y humillante
para toda actividad artística; así nosotros
conseguimos un espacio con butacas, escenario y luces. Gracias
por no alojarnos en el albergue de Deporte (lo estaban desinfectando
por sarna) y nos alojamos en una pensión familiar.
Gracias por decirnos que se había acabado el alojamiento
tres días antes de lo acordado (parece que no tiene
buena memoria); así le pudimos pagar a la familia
con plata contante y sonante. Gracias por no llamar a las
escuelas, así lo gestionamos personalmente. Gracias
por ser parte de la dirigencia política, que por
sus grandes capacidades y gestiones impulsan a los jóvenes,
aunque no lo quieran, a conocer nuevas culturas como la
española.
Carta a la familia Medrano
Gracias por abrirnos sus puertas
Gracias por invitarnos a su mesa y convidarnos con su pan
y vino.
Gracias por dejarnos compartir un domingo en familia
Gracias por hacernos sentir como si fuéramos de la
familia.
Gracias por brindarnos su corazón.
Como inmigrantes bajamos los bártulos y esperamos
sentadas en la estación, junto a otros vagabundos
hasta que amaneció. Juan Figo no llevó a la
casa Gressi, donde funciona la casa de la cultura. Unos
teatreros nos dieron la bienvenida, a la cabeza estaba Teresita,
recitadora de sueños y contadora de ilusiones. Nos
alojamos en un albergue llamado Alianza, capital del boley.
Nos dieron de comer en una gran mesa que compartimos con
pequeños amigos, de corta edad, pero de intensa vida.
Un carruaje conducido por Ilda, una luchadora y emprendedora
de nuestros pagos, y su copiloto Tere nos pasearon por los
colegios y atravesando el túnel de álamos
conocimos Colonia Caroya. Un pueblo fundado por inmigrantes
italianos de la región del friuli. Volvimos a la
sala de teatro vimos fotos, carpetas, obras, años
de trayectoria que empapelan la pared. La hospitalidad nos
sorprendió como las ganas de que conociéramos
su pasado. Que comenzó con un puñado de italianos
que trabajaron la tierra y sembraron las raíces ahí.
Antes pasaron los jesuitas y dejaron grandes estancias y
capillas que hoy son patrimonio de la humanidad. Después
llegaron los gauchos que unieron la doma en un festival
que beneficia a las cooperadoras de los colegios.
Frases escuchadas de la sala de profesores:
-director del secundario: "...con el gobierno militar
estábamos mejor en la cultura"
-profesora: "con menem sobraba trabajo y yo tenía
dos autos"
-profesora: "tenían tanta cara de santas que
les encajé Bukousky"
-profesora:" me dio tanta lástima que lo traje
a la escuela (a su perrito)
Frases escuchadas en el camino.
Dueño de hotel: "todo el mundo quiere ser secretario
de turismo así su hotel o comercio no pagas más
impuestos"
-director de teatro: " en 1988 había en Buenos
Aires treinta y dos teatros independientes y en 94 cerraron
veinte seis por falta de subsidios". En La Falda hace
mas de tres años que trato de poner un teatro."
Frases de un acto de colegio:
-profesora: "primero España después Inglaterra,
Estados Unidos y ahora el fmi ¿independientes de
qué?
-alumno (monografía):" yo no quiero izar otra
bandera que no sea la Argentina"
-director:" Hay que fomentar los valores éticos
en la nueva generación, así le pueden dejar
un futuro digno a su digno a sus hijos. Algo que nosotros
no pedemos legar"
Frases escuchadas en la función de teatro:
-señora 1: " van a apagar las luces, ya comienza"
-señora 2: "¿pero el que apaga las luces
nos el mismo que nos cobró la entrada?
-señora 1: si tenes razón. Y me parece que
hace un rato lo vi traer sillas de la secretaría
de cultura que está enfrente."
-señora 2: " shh... silencio que empieza...
pero mira vos!, también actúa"
Y desde el cielo desciende una melodía que inunda
un acto de colegio:"...hoy desperté cantando
esa canción que fue escrita mucho tiempo atrás.
Ama la libertad, siempre la llevarás dentro del corazón..."
Un ser diminuto bajó una noche del cerro Uritorco
y fugazmente se posó en mi oreja y me dictó
un código. Al decifrarlo nos condujo a una persona:
Horacio Ruiz, teatrero de años que estaba dispuesto
a darnos una mano. Así llegamos a Capilla del Monte,
una ciudad mágica con una calle techada y rebalsada
de artistas. Para nuestra sorpresa el duende esparció
por toda la ciudad la noticia de nuestra representación.
Y nos alojó en una cabaña cerca de su casa,
la montaña. Pasamos el día de la independencia,
en el silencio del cerro y la lluvia remarcó la fecha
, sin festejos pero con esperanzas en las voces de la gente
que cantaba el himno.
Fuimos a la radio y el periodista nos preguntó que
sueños teníamos: "terminar la gira".
Entonces dijo: "perdón por haberles sacado a
toda una generación la posibilidad de soñar".
Después a una velocidad de rayo estábamos
en la sala Leopoldo Lugones con Horacio que nos contaba
anécdotas de sus giras teatrales por América
Latina. En la función el duende, jugó haciendo
travesuras con las luces y música. Hasta sentarse
en la platea final para regalarnos sus aplausos.
Fantasmas duendes y extraterrestes nos despidieron en las
puertas de la ciudad desde allí han de seguir custodiando
su misterio.
Bienvenido a la Biblioteca Leopoldo Lugones, así
se llama el centro de operaciones culturales. Nació
hace ocho años en cuarto del teatro del pueblo, hoy
ocupa una gran casa. Hay libros por todos lados, desde el
piso hasta el techo, un gran laberinto y si uno se atreve
a entrar se encuentra con...Emilia que custodia su entrada...Daniel
poeta de la murga conductor de radio...Hormiga murguero
y fabulador incontenible...Efraín y su espectáculo
emergencias teatrales, la búsqueda del infinita día
de la mariposa, los organismo que viven minutos, la vida
del hombre y la edad del universo. Música, danzas
y sombras... Don Isclas maestro del vitraux, sus manos dibujan
en le aire RIP, resistir, insistir, persistir.
En un cuarto se digitan las estrategias para el festival
de teatro número. En otro los chicos se preparan
para ver cine y por allí hacen fila para navegar
por internet. Un grito de guerra sale de un cuarto: dos
ejercicios se combaten cuerpo a cuerpo en un campo de batalla
blanco y negro, dirigido por dos niños.
En el sótano se sienten aires de revolución...sueñan
con crear una ciudad llamada BiLeLu
Nos contrataron para dar una función, la obra entraría
en un festival de eventos para las vacaciones. Todo se lanzaría
en una conferencia de prensa en el pueblo. Una parte del
grupo asistió a la reunión (Diego Biancotto).
Llegué a la terminal: nadie y fui al hotel Biondis
ahí estaban todos: el intendente, el secretario de
gobierno, secretarios, secretarias, dueños de hoteles,
medios de prensa de la zona y los integrantes de los espectáculos
que se llevarían acabo. Todo comenzó con las
palabras del presidente comunal después cada artista
contaba algo de su espectáculo (algunos hablaban
pocos, otros contaban su vida y otros no se les podía
sacar el micrófono). Después un brindis por
el gran lanzamiento que incluiría: una carpa con
trabajos realizados por artesanos, teatro, folklore, balet,
desfile de moda, muestra de tortas, ciclo de cine, construcción
de instrumento, payasos, y todo gratis.
El día de la inauguración nos alojamos en
el pueblo y no vimos ni un cartel, nadie sabía nada
del festival y la carpa estaba a medio hacer. La inauguración
de la carpa se suspendió. Nosotros dábamos
función ese mismo día a la noche en el jardín
de infantes. Nos dieron las llaves y fuimos a armar la escenografía.
A las ocho de la noche, hora publicitada para la obra, no
había nadie, el sonido prometido no apareció
(por supuesto que nosotros no esperando NADA de nuestros
queridos dirigentes, por eso ya contábamos con sonido
propio) y la secretaria de gobierno, que paso a ver como
iba todo, se fue mutis por el foro. La función la
hicimos igual, invitamos a las personas que se encontraban
en la plaza.
Estuvimos tres días más, asistimos a la proyección
de la película "La strada" con charla y
chocolate, éramos cinco espectadores y la tv muy
chica.
Un pueblo con mil quinientos habitantes, con mármoles
que cortan como fiambres, un museo de billetes y todo un
cronograma de actividades de invierno que quedarán
en la historia por se la primera de la vida del pueblo.
Hasta se inaguró un monolito en la plaza, para inmortalizar
el gran acontecimiento sucedido en Valle Hermoso.
Una ciudad que en el pasado albergaba acaudaladas familias
del país. Hoy sus grandes casonas están deshabitadas
o pertenecen al municipio. Como el camping municipal, una
casa de tres pisos que sirve de albergue de comisiones de
deportes. La Municipalidad funciona en el antiguo hotel
de Las Sicaras y la casa de la cultura era una casona, allí
nos alojamos. La casa tiene una entrada con dos escaleras
a los costados. La puerta doble de madera, da a un pequeño
espacio que por una puerta de vidrio lo separa del hall
central. Allí se encuentra una estufa hogar, y se
pude acceder a 8 espacios diferentes. Uno se usa como oficina,
en otro hay un piano y dan clases de música. Hay
un salón para talleres de narración. Tres
piezas hacen de galería de exposición, tiene
grandes ventanales con balcones que dan al jardín.
En otra sala de exposiciones, dormimos.
Un corredor lleva al pasillo, que termina en la cocina(con
dos puerta, de servicio y de sótano).
Hay una sala donde expone el grupo Imágenes, y hay
un poema llamado indigencias.
En el salón donde dormimos, también se encuentra
Chaplin, inmortalizado en una foto, sentado en el cordón
de la vereda con una frazada...
Hospedados a cuatros kilómetros del centro, únicos
huéspedes del hotel (nos dieron las llaves de la
habitación y de la puerta del fondo).
La caminata para buscar colegios nos hacía despertar
el hambre, y debíamos repetir el trayecto varias
veces al día.
Pocas monedas en el bolsillo, menos que de costumbre, por
lo tanto el menú era polenta y arroz, arroz y polenta.
El largo camino siempre nos presentaba un personaje distinto:
un gaucho a caballo que nos invita con su vino; un ex secretario
de cultura que junta libros en la calle; fanáticos
de la Mona Gimenéz; el centro cultural Río
Cevallos, teatreros organizadores del encuentro de teatro.
En la Vieja Capilla, escuchando un recital de música
Maya, ocurrió una aparición: Vero Dury, amiga
platense, en vivo y en directo, la personita que nos había
despedido hace cuatro meses en la terminal, se unía
otra vez en un abrazo infinito. Y vino su familia Jorge,
el papá (gracias por el vino) Marta, la madre (gracias
por las frazadas), sus hermanos Lucía y Mauro; que
nos invitaron a comer... Vero se quedó un día
con nosotros, y hablamos tanto que el tiempo se nos pasó
volando...La función fue dedicada especialmente a
Vero, y en ella a todos nuestros amigos.
Durante la obra una alumna comentó que en ese lugar
se había casado su abuela, y en la parte del fantasma
la gran puerta del lugar se abrió, y algunos de ellos
se sumaron al público.
La murga de la ciudad nos invitó a ver su obra que
unía teatro, murga y todo dentro de una estética
de plástico y alambres. Jóvenes con ganas
de gritar palabras.
La última función, se cambió y el auto
parlante informaba el lugar donde ya no se hacía,
por lo tanto, nadie. Esperamos en la puerta, y al tiempo
llegaron los chicos de la murga. Entonces hubo teatro para
ellos.
Fue la función cincuenta.
Llegamos a la secretaría de cultura y nos esperaba
Adriana Sessa, la secretaria de Marcelo Rivilli director
de cultura, con una mala noticia: en el hotel no nos podíamos
quedar. Había que buscar otro lugar y surgió
la ONG Manos Solidarias, un espacio que nació con
la iniciativa de Liliana de Arguelllo que hacía años
les daba de tomar leche a los chicos de su barrio. Nos contactamos
con Mercedes Marotte y Claudia Zabala, dos "chicas"
responsables también del proyecto Manos Solidarias
y el asunto se arregló. Pero no tenían camas,
ni colchones, entonces con una camioneta de un senador (gracias
a las "chicas") fuimos a la casa de Adriana y
de Mercedes que gentilmente nos presentaron todo lo que
nos hacía falta.
Nuestra primera función se hizo a la noche en una
cancha de basket, techada, pero no tenía ventanas,
hacía un frío tremendo, y la mitad del público
se congeló y la otra se fue.
Justo eran las vacaciones de invierno en la ciudad de La
Plata (Diego Mendoza Peña) y llegaron de visitas:
mis viejos, mis hermanos Isidro, Alfredo y su novia Nadia
y Emiliano y su esposa Elisa con su hija María Emilia
en la panza. Comimos de todo, chocolate, torta galesa, pasta
frolla y nos fuimos a Villa Carlos Paz de paseo. Después
nos despedimos y ellos se fueron a La Cumbre donde estaban
alojados.
Al otro día Diego Biancotto fue a para al hospital
por una descompostura y el médico le aconsejó
que haga una dieta a base de ¡arroz y agua!. Y eso
lo deprimió y lo dejó en cama, pero se tenía
que recuperar si o si por que por la mañana del otro
día teníamos función. Y un llamado
del cielo nos iluminó Jorgelina y la Turca (amigas
de La Plata) estaban a solo 30 kilómetros, y ellas
estaban dispuestas hacer nuestras enfermeras. Nos cocinaron,
limpiaron y desde que llegaron hasta la mañana del
otro día que partieron a Mina Clavero, nos relataron
sobre su travesía en Córdoba capital.
La segunda función fue a la mañana, cuando
llegamos vimos que los aros de basket estaban encastrado
en su lugar, porque habían jugado un partido, pero
el lugar en el cual estaban daba justo en el medio del escenario.
Mientras el secretario de cultura y las "chicas"
trataban de sacarlo, nosotros armamos la escenografía.
Después de tantos intentos no se pudo ni mover el
arco, y comenzaron a llegar los chicos de la escuela. Se
llamó a más gente pero no había caso
el aro no se quería mover, los chicos se ponía
nerviosos y las maestras nos apuraban porque ya estábamos
retasados media hora. Al final pudimos sacar el aro y comenzó
la función.
El viernes dábamos la última función
y decidimos hacerla en Manos Solidarias, que tenía
un salón no muy grande pero cálido. Llegó
de nuevo toda mi familia (DMP) y prácticamente ella
se encargó de armar la escenografía, fue una
hermosa despedida, junto con las "chicas" Mercedes,
Claudia, Adriana y Liliana y el director de cultura Marcelo
y algunos chicos del barrio.
Vuelve Jorgelina y nos cuenta su aventura en Mina Clavero,
su carpa fue la única en todo el camping.
El último día nos despide Marcelo Rivilli
y nos regala un duende creado por él.
Y con el duende durmiendo en la mochila, empezamos a andar
el camino de tras las sierra. Rodeando la montaña
y conociendo sus secretos. Así llegamos a Villa Dolores.
De fondo, una cadena montañosa que mágicamente
cambiaba de colores con el transcurso del día. Desde
la secretaría de cultura nos organizaron una función
en una escuela primaria, y aunque explicamos que no era
una obra infantil, la quisieron ver igual, al final los
chicos nos regalaron un lugar en los renglones de sus cuadernos.
Y nosotros perdimos una luz (se quemó la luz verde
central).
Después de la función en el Instituto Brizuela
(con lamparita azul, en reemplazo de la verde), los chicos
se quedaron contándonos sus ideas para la obra de
los Torneos Escolares.
En la escuela de Bellas Artes encontramos a su director
Gustavo, que nos invitó a cenar compartiendo historias.
Para el libro de las anécdotas: en la función
de Bellas Artes, nos pasó lo más increíble:
estábamos en la parte del bosque, escena de Puck
y el Hada, y entonces...¡se cayó el telón,
el palo y la bambalina!¿qué hacer?¡Mitad
de la obra! Lleno de gente...Pedimos dos voluntarios, y
dos pibes tuvieron el palo hasta el final...nosotros y el
público fuimos envueltos en una atmósfera
de mágica complicidad.
Estuvimos en la biblioteca, donde todos los miércoles
se juntan a leer poesías y compartir buen licor.
Día del niño: Por la mañana, primero
una función a las 11 hs en un barrio, llegamos y
estaban el intendente, los secretarios, los canales de la
tv, la banda municipal, y por supuesto niños. En
unos minutos improvisamos un retablo en un aljibe, Luis
Heredia (el secretario de cultura) nos presentó.
Dimos la breve obra, y después chocolate. A los pocos
minutos, arriba del auto nuevamente, con rumbo desconocido,
pero notamos que éramos los primeros de una caravana.
Llegamos a una canchita de fútbol: dos arcos, una
mesa con globos, e infaltable, el chocolate.
Bajamos, y detrás nuestro lo hacían: el intendente,
los secretarios, y la tv. Entre una escalera y un arco,
tendimos la tela, dimos la obrita y, chocolate por la noticia:
el intendente repartió juguetes, besos, fotos, y
se fue.
A la tarde, función en el quincho de Piedras Blancas,
y después chocolate. Al final, nos invitaron a ver
Harry Potter: y los pibes en el cine nos preguntaban por
la obrita. Así fue el grupo de teatro "la terracita".
Nunca imaginamos que por la confusión del secretario
de cultura, debiéramos crear una obra de títeres.
Por suerte, el duende desde la mesa de luz y Dios desde
donde quiera que esté, nos dieron las fuerzas para
seguir.
Llegamos y nos recibe en la terminal le secretaria de cultura
y nos lleva hasta el hospedaje Cerro Blanco, único
hotel del pueblo. Después fuimos a la casa de la
hermana de la secretaria de cultura, vice directora de la
escuela, y encargada de organizar eventos, conocida por
todos. En dos minutos nos arregla una función para
su colegio, que la iba a pagar un concejal y una empresa.
Después fuimos a la escuela privada, que hace más
de treinta años está dirigida por el director
y la secretaria que es su esposa, nos abrieron las puertas,
nos mostraron las instalaciones y pactamos una función.
La obra se celebró en las escuelas, para terminar
con mates y macitas, cartas y abrazos. Sueños compartidos.
Primer día: en el Hotel Piedras Blancas, un lugar
detenido en el tiempo, década del sesenta, con todo
su esplendor de aquella época. Muebles, decoración,
y hasta los mismos carteles (reglamento del turista: si
su hijo está molesto, por favor retírelo del
comedor...Prohibido bajar al comedor en chinelas y ruleros).
El hotel quedaba a tres kilómetros del centro y llegan
combis (colectivos para 10 personas).Dejamos en las cosas
en la casa de la cultura y hablamos con el Colegio Orzali,
arreglando una función para el día siguiente,
después a comer .En el centro Internet estaba cortada,
hacía 12 horas, todos como locos por el fin de semana
largo, llegó la noche, y se cortó la luz en
el pueblo. Esperamos un rato en la plaza...y volvió.
Después en el hotel, nuevamente el apagón.
Segundo día: Éxodo desde el hotel a la secretaria
de cultura. Hicimos la función en el colegio, con
un lindo público para la función 59. La secretaria
de cultura nos guardó las cosas en su oficina, y
nos mandaron al camping municipal. Antes fuimos a revisar
el correo, noticias de los próximos lugares y un
mensaje de Eduardo Gudiño Kieffer. A la noche, con
la carpa bajo el brazo, recién llegada de Colón,
nos instalamos en el campamento.
Tercer día: Contracturas de huesos y de cerebro,
caminata hasta el centro (seis kilómetros), cenamos
y fuimos a ver una obra de teatro vocacional "Las visitas".
Caminata de vuelta.
Cuarto día: Nublado. A la tarde empezó a llover,
diluvio que nos hizo refugiarnos en la carpa (tratando de
que el agua no entre). Y el agua nos bendijo con una idea,
la idea de volver, con la frente en alto y las historias
en el hombro.
Cuarto día: Salió el sol. Desarmamos todo
y fuimos a la terminal. Pasajes agotados, esperamos y conseguimos
dos pasajes en diferentes empresas, retiramos las cosas
de la oficina y cada uno tomó su colectivo.
El primer acto de la gira había terminado.
El carro de trovadores empezó el 16 de marzo. Comenzando
así la gira
"La Plata-La Quiaca", presentando en cada lugar
la obra:
"Sueño de una noche de carnaval".
El primer acto de la gira bajó el telón con
un total de casi seis meses,
veinte y tres ciudades y sesenta representaciones.
Andando historias, el tiempo se estira.
Cada lunes era una despedida y un encuentro.
Para nosotros cada lugar fue la Quiaca.
Ahora estamos de vuelta, para contar la historia.
Queremos compartir el pan y el vino de la ceremonia del
teatro,
como hicimos en el camino...
"Partir es iniciar el viaje por un camino en zigzag,
Es quebrarse uno mismo y quebrar el sentido de la meta
Según el viaje, sus motivos y ese cambio lo exijan.
Partir es también partirse
en muchos yo de innumerables rostros diferentes,
en muchos cuerpos y en tantas almas,
que el demonio no sabría a cual elegir en sus intentos
de tentación.
Partir es caminar pero también rodar,
Andar a saltos pero también reptando, volar, arrastrarse,
Llevando siempre el alma de funámbulo sobre los hombros
y en el corazón."
Primer acto: La Plata-Merlo, San Luis
- Avalada por la Municipalidad de Venado Tuerto. Santa Fe
- Declarada de Interes Cultural y Educativo por la Municipalidad
de Río Cuarto. Cordoba
- Declarada de Interes Cultural por la Municipalidad de
Villa Dolores. Cordoba
Viaje Partir
es iniciar el viaje por un camino en zigzag,
Es quebrarse uno mismo y quebrar el sentido de la meta Según
el viaje, sus motivos y ese cambio lo exijan.
Partir es también partirse en muchos yo de innumerables
rostros diferentes, en muchos cuerpos y en tantas almas,
que el demonio no sabría a cual elegir en sus intentos
de tentación.
Partir es caminar pero también rodar, Andar a saltos
pero también reptando, volar, arrastrarse,
Llevando siempre el alma de funámbulo sobre los hombros
y en el corazón.